Orégano: propiedades, beneficios, usos y contraindicaciones
El orégano (Origanum vulgare) es una de las plantas aromáticas más utilizadas en la cocina mediterránea. Su aroma intenso y su sabor característico permiten condimentar pizzas, pastas, carnes, pescados, verduras, ensaladas y guisos. Sin embargo, el interés por esta hierba no se limita a la gastronomía: su composición incluye aceites esenciales y diferentes compuestos vegetales que llevan años siendo estudiados.
Desde la antigüedad, distintas culturas han utilizado el orégano como condimento y dentro de prácticas tradicionales. Los antiguos griegos y romanos ya apreciaban esta planta aromática, que con el paso del tiempo se extendió a numerosas cocinas del mundo.
Actualmente, gran parte del interés científico se concentra en sustancias como el carvacrol y el timol. Estos compuestos han mostrado actividad antioxidante y antimicrobiana en diferentes estudios experimentales. Sin embargo, es importante aclarar desde el principio que los resultados obtenidos en laboratorio con sustancias concentradas no demuestran que comer orégano cure infecciones o enfermedades.
Consumido como parte de una alimentación variada, el orégano aporta pequeñas cantidades de Vitamina A, Vitamina C, Vitamina E y Vitamina K. También contiene minerales como hierro, calcio, magnesio y Zinc.
A continuación encontrarás información sobre las propiedades del orégano, sus posibles beneficios, la diferencia entre las hojas y el aceite esencial, sus usos en la cocina y las precauciones que conviene conocer.
¿Qué es el orégano?
El orégano pertenece a la familia de las lamiáceas, la misma familia botánica en la que se encuentran otras plantas aromáticas conocidas, como la menta, la albahaca, la salvia, el romero y el tomillo.
Es una planta perenne que puede alcanzar aproximadamente entre 30 y 80 centímetros de altura. Crece de forma espontánea en diferentes regiones de Europa y Asia y está estrechamente asociada con la cuenca mediterránea. Debido a su importancia culinaria, actualmente se cultiva también en muchas otras partes del mundo.
Sus hojas contienen estructuras donde se encuentran aceites esenciales responsables de buena parte de su olor y sabor. Al frotar ligeramente una hoja de orégano entre los dedos, estos compuestos aromáticos se liberan y el olor se vuelve mucho más perceptible.
El orégano puede utilizarse fresco o seco. Las dos formas son adecuadas para cocinar, aunque no proporcionan exactamente la misma intensidad aromática. El secado reduce el contenido de agua de las hojas y modifica la percepción de sus aromas, por lo que normalmente se necesita menos cantidad de orégano seco para condimentar una receta.
Valor nutricional del orégano
Desde el punto de vista nutricional, el orégano presenta una composición interesante. Contiene fibra, hidratos de carbono, pequeñas cantidades de proteínas vegetales, vitaminas y diferentes minerales.
También aporta compuestos fenólicos y flavonoides. Estas sustancias vegetales forman parte del amplio grupo de compuestos antioxidantes presentes en hierbas, especias, frutas y verduras.
Sin embargo, existe un detalle que muchas veces se omite cuando se habla de las propiedades nutricionales del orégano: normalmente lo consumimos en cantidades muy pequeñas.
Una cosa es analizar la composición de 100 gramos de orégano seco y otra muy diferente es la cantidad que una persona añade a una pizza, una ensalada o una salsa. En una comida habitual pueden utilizarse apenas uno o varios gramos.
Por esta razón, no es correcto presentar el orégano como una fuente principal de vitaminas o minerales. Puede contribuir al conjunto de la dieta, pero no sustituye alimentos que consumimos en mayores cantidades, como frutas, verduras, legumbres o cereales integrales.
Principales compuestos del orégano
Gran parte de las propiedades investigadas del orégano se relacionan con los componentes de sus aceites esenciales. Entre los más conocidos se encuentran el carvacrol y el timol.
Carvacrol
El carvacrol es un compuesto fenólico aromático presente en diferentes plantas. Es uno de los componentes que pueden encontrarse en determinadas variedades y preparaciones de orégano.
En investigaciones de laboratorio se ha estudiado su actividad frente a ciertos microorganismos y su comportamiento antioxidante. Estos resultados explican buena parte del interés científico por el orégano y sus extractos.
No obstante, la concentración utilizada en un experimento puede ser muy diferente de la cantidad que una persona obtiene al espolvorear orégano sobre una comida. Por ello, los resultados experimentales no deben convertirse automáticamente en recomendaciones terapéuticas.
Timol
El timol es otro compuesto aromático presente en algunas plantas de la familia de las lamiáceas. También ha sido investigado por sus propiedades en estudios experimentales.
Al igual que ocurre con el carvacrol, la existencia de actividad biológica en el laboratorio no significa que el orégano pueda utilizarse para tratar enfermedades por cuenta propia.
Flavonoides y otros compuestos vegetales
El orégano contiene además flavonoides y otras sustancias de origen vegetal. Estos compuestos contribuyen a su capacidad antioxidante medida en diferentes análisis.
Los antioxidantes ayudan a neutralizar determinadas reacciones relacionadas con los radicales libres. El organismo dispone de sus propios sistemas de defensa antioxidante y la alimentación aporta numerosos compuestos que participan en este complejo equilibrio.
Por este motivo, resulta más razonable hablar del orégano como una hierba aromática que puede formar parte de una dieta rica en alimentos vegetales, y no como un remedio aislado capaz de prevenir todas las enfermedades asociadas al daño oxidativo.
Propiedades y posibles beneficios del orégano
Aporta compuestos antioxidantes
Una de las características más estudiadas del orégano es la presencia de sustancias con actividad antioxidante. El carvacrol, el timol y determinados flavonoides participan en esta propiedad observada especialmente en análisis experimentales.
Esto no significa que consumir una cucharada de orégano produzca un efecto inmediato o visible sobre la salud. Los beneficios de una alimentación rica en productos vegetales deben entenderse dentro del patrón completo de dieta y del estilo de vida.
Utilizar diferentes hierbas aromáticas, frutas, verduras, legumbres y especias permite incorporar una mayor variedad de compuestos vegetales a la alimentación cotidiana.
Puede ayudar a cocinar con menos sal
Uno de los beneficios más prácticos del orégano no necesita presentarse como una propiedad medicinal. Su intenso aroma permite potenciar el sabor de muchos alimentos sin depender exclusivamente de la sal.
Reducir la cantidad de sal de una receta puede resultar difícil cuando la comida queda insípida. Las hierbas aromáticas ayudan a crear sabores más complejos y hacen que verduras, carnes, pescados y legumbres resulten más apetecibles.
El orégano combina especialmente bien con tomate, ajo, cebolla, aceite de oliva, albahaca, romero y tomillo. Esta variedad de aromas permite preparar platos sabrosos utilizando cantidades moderadas de sal.
Favorece una alimentación más variada
El orégano contiene muy pocas calorías en las cantidades utilizadas habitualmente como condimento. Por ello puede añadirse a numerosas recetas sin modificar de forma importante su aporte energético.
Su principal ventaja es gastronómica: puede transformar el sabor de unas verduras asadas, una salsa de tomate casera o unas legumbres sencillas.
Cuando una hierba aromática ayuda a consumir con mayor frecuencia alimentos nutritivos, su utilidad dentro de la alimentación puede ser más relevante que cualquier supuesto efecto milagroso.
¿El orégano ayuda a la digestión?
La infusión de orégano se ha consumido tradicionalmente después de las comidas en diferentes culturas. Algunas personas describen estas bebidas calientes como reconfortantes tras comidas abundantes.
Sin embargo, las afirmaciones que aseguran que el orégano cura problemas digestivos concretos deben interpretarse con prudencia. La tradición de uso no equivale por sí sola a una demostración clínica.
Si existen molestias digestivas frecuentes, dolor persistente, vómitos, sangrado o cambios importantes en el hábito intestinal, recurrir repetidamente a infusiones no debe retrasar una valoración médica.
¿El orégano tiene propiedades antibacterianas?
Esta es una de las afirmaciones más repetidas sobre el orégano en internet. La respuesta correcta necesita una explicación: determinados componentes del orégano han mostrado actividad frente a algunos microorganismos en estudios de laboratorio.
Especialmente el carvacrol y el timol han sido analizados en diferentes condiciones experimentales. Sin embargo, demostrar que una sustancia afecta a microorganismos en un laboratorio no significa que comer orégano o beber una infusión pueda tratar una infección en una persona.
La dosis, la concentración, la vía de administración y el comportamiento de una sustancia dentro del organismo son factores fundamentales. Un resultado obtenido directamente sobre microorganismos en condiciones controladas no puede trasladarse automáticamente a la práctica clínica.
Por ello, el orégano no debe utilizarse como sustituto de antibióticos u otros tratamientos prescritos por un profesional sanitario.
Aceite esencial de orégano: no es lo mismo que comer la planta
Uno de los errores más frecuentes consiste en confundir las hojas de orégano utilizadas en la cocina con el aceite esencial de orégano.
El aceite esencial es un producto concentrado obtenido a partir de la planta. Su composición y concentración de sustancias aromáticas son muy diferentes de las presentes en la pequeña cantidad de hojas que añadimos a una comida.
Precisamente esta concentración explica por qué el aceite esencial ha despertado interés en la investigación, pero también por qué requiere más precauciones.
Que un producto sea de origen vegetal no significa automáticamente que sea inocuo. Los aceites esenciales pueden provocar irritación, reacciones de sensibilidad y otros problemas cuando se utilizan de manera incorrecta.
El aceite esencial puro de orégano no debería aplicarse directamente sobre la piel sin seguir las instrucciones específicas del producto y las recomendaciones adecuadas para su uso. Tampoco debe ingerirse de forma improvisada pensando que una mayor concentración proporcionará mayores beneficios.
Si se pretende utilizar un preparado concentrado con fines relacionados con la salud, especialmente en personas que toman medicamentos, durante el embarazo o la lactancia, conviene consultar previamente con un profesional sanitario.
Usos del orégano en la cocina
El uso más conocido y mejor establecido del orégano sigue siendo el culinario. Su aroma intenso permite incorporarlo a una gran variedad de alimentos.
Es especialmente habitual en la cocina mediterránea y en recetas que contienen tomate. Sin embargo, limitarlo exclusivamente a la pizza sería desaprovechar una hierba extremadamente versátil.
El orégano puede utilizarse en:
- Pizzas y focaccias.
- Salsas caseras de tomate.
- Platos de pasta.
- Ensaladas de tomate y otras verduras.
- Pollo y otras carnes.
- Pescados preparados al horno.
- Verduras asadas.
- Legumbres.
- Sopas y guisos.
- Tortillas y huevos revueltos.
- Vinagretas caseras.
- Marinados para carnes y verduras.
Para preparar una vinagreta sencilla puede mezclarse aceite de oliva con vinagre y orégano. También combina bien con ajo y diferentes hierbas aromáticas.
En las verduras asadas, añadir orégano antes de cocinar ayuda a integrar su aroma con el resto de los ingredientes. En ensaladas y platos fríos, el orégano fresco puede incorporarse al final de la preparación.
Orégano fresco o seco: ¿cuál es mejor?
No existe una única respuesta porque la elección depende principalmente de la receta y del resultado que se desea conseguir.
Orégano fresco
El orégano fresco tiene un sabor más herbal y generalmente menos concentrado. Puede utilizarse en ensaladas, platos fríos y recetas en las que se busca un aroma fresco.
También puede añadirse poco antes de servir. De esta manera se conserva mejor parte de su aroma, que puede reducirse durante las cocciones prolongadas.
Orégano seco
El orégano seco suele presentar un aroma más intenso y resulta muy práctico para conservar durante largos periodos. Es la opción habitual para pizzas, salsas, estofados y otras preparaciones calientes.
Puede añadirse durante la cocción para que su sabor se distribuya por el plato. Como su intensidad suele ser mayor, normalmente se utiliza menos cantidad que de orégano fresco.
Por tanto, ninguno es necesariamente superior. El orégano fresco puede ser más adecuado para aportar un toque herbal al final de una receta, mientras que el seco resulta práctico para condimentar platos cocinados.
Cómo preparar una infusión de orégano
La infusión de orégano forma parte de diferentes usos tradicionales. Muchas personas la consumen simplemente como bebida caliente y aromática, especialmente después de las comidas.
Una forma sencilla de prepararla consiste en utilizar aproximadamente una cucharadita de hojas secas por cada taza de agua.
- Calienta el agua hasta que llegue a ebullición.
- Retírala del fuego y añade el orégano.
- Tapa el recipiente.
- Deja reposar entre cinco y diez minutos.
- Cuela la bebida antes de consumirla.
Si el sabor resulta demasiado intenso, puede añadirse una pequeña cantidad de Miel cuando la bebida ya no esté excesivamente caliente.
Otra opción es incorporar unas gotas de limon para modificar su sabor y aportar un aroma más fresco.
Conviene recordar que una infusión de orégano es una bebida tradicional y no un tratamiento para infecciones, enfermedades respiratorias o problemas digestivos diagnosticados.
¿El orégano sirve para la tos y los resfriados?
El orégano aparece con frecuencia en listas de remedios tradicionales para la tos y los resfriados. Las bebidas calientes pueden resultar agradables cuando existe irritación de garganta y ayudan a mantener una adecuada ingesta de líquidos.
Sin embargo, esto no demuestra que el orégano elimine los virus responsables del resfriado ni que cure una infección respiratoria.
Es importante diferenciar entre aliviar temporalmente una sensación molesta y tratar la causa de una enfermedad. Esta diferencia se pierde con frecuencia en contenidos sobre plantas medicinales.
Ante dificultad para respirar, dolor intenso, fiebre persistente o un empeoramiento importante del estado general, se debe buscar valoración sanitaria y no depender únicamente de preparaciones caseras.
¿El orégano ayuda a adelgazar?
No existen alimentos ni especias capaces de provocar por sí solos una pérdida significativa de grasa corporal. El orégano contiene pocas calorías en las cantidades culinarias habituales, pero añadirlo a una comida no convierte automáticamente el plato en adelgazante.
Su utilidad puede ser indirecta. Al proporcionar sabor a verduras, carnes magras, pescados o legumbres, puede facilitar la preparación de comidas variadas y apetecibles.
El control del peso corporal depende de numerosos factores, entre ellos la ingesta energética total, la actividad física, el descanso, el entorno y los hábitos mantenidos durante el tiempo. El estrés también puede influir en los hábitos alimentarios de algunas personas.
Por tanto, presentar el orégano como un “quemagrasas natural” sería una exageración que no refleja adecuadamente la evidencia disponible.
Usos cosméticos del orégano
El orégano y sus componentes aromáticos pueden encontrarse en algunos productos cosméticos, entre ellos jabones, champús, lociones y preparados para masaje.
En este contexto es importante seguir las instrucciones del fabricante. Un cosmético formulado con ingredientes derivados del orégano no es equivalente a aplicar aceite esencial puro directamente sobre la piel.
Los aceites esenciales concentrados pueden producir irritación, especialmente en pieles sensibles. Antes de utilizar un nuevo producto cosmético puede ser conveniente probar una pequeña cantidad en una zona limitada de la piel y observar si aparece una reacción.
Si se produce enrojecimiento intenso, picor, inflamación u otra reacción importante, debe suspenderse su uso.
Contraindicaciones y precauciones del orégano
Utilizado en cantidades culinarias normales, el orégano se considera generalmente seguro para la mayoría de las personas. Las principales precauciones se relacionan con preparados concentrados, suplementos y aceites esenciales.
Alergia o sensibilidad
Las personas sensibles a plantas de la familia de las lamiáceas podrían presentar reacciones al orégano. En esta familia se encuentran también plantas como la menta, la albahaca y la salvia.
Una reacción alérgica importante requiere valoración médica, especialmente si aparecen problemas respiratorios o inflamación significativa.
Embarazo y lactancia
Utilizar orégano como condimento alimentario no es lo mismo que consumir extractos concentrados o aceites esenciales.
Durante el embarazo y la lactancia conviene consultar con un profesional sanitario antes de utilizar suplementos o preparados concentrados de orégano con fines terapéuticos.
Medicamentos y enfermedades crónicas
Las personas que toman medicación de forma habitual o padecen enfermedades crónicas deberían evitar la automedicación con suplementos concentrados de plantas.
La posibilidad de que un producto sea “natural” no elimina el riesgo de efectos adversos o interacciones. Si existe un tratamiento médico, es recomendable consultar antes de incorporar preparados concentrados de orégano.
Uso del aceite esencial
El aceite esencial merece una precaución especial debido a su concentración. No debe utilizarse de la misma manera que las hojas secas o frescas empleadas en la cocina.
Aplicarlo directamente sobre la piel, ingerir cantidades no controladas o utilizarlo para sustituir medicamentos puede implicar riesgos innecesarios.
Cómo conservar el orégano correctamente
El orégano seco debe guardarse en un recipiente bien cerrado y protegido de la humedad, la luz directa y las fuentes de calor.
Un armario de cocina alejado del horno o de zonas húmedas suele ser más adecuado que mantener el frasco expuesto junto a una ventana.
Con el tiempo, el orégano seco pierde intensidad aromática. Esto no significa necesariamente que se vuelva peligroso inmediatamente, pero su capacidad para condimentar los alimentos puede disminuir.
El orégano fresco puede conservarse durante varios días en el frigorífico. Puede envolverse ligeramente en papel de cocina húmedo y colocarse dentro de un recipiente adecuado.
Otra posibilidad es secar las ramas de orégano en un lugar ventilado. Una vez secas, las hojas pueden separarse de los tallos y almacenarse en frascos herméticos.
Errores frecuentes sobre las propiedades del orégano
Uno de los mayores problemas relacionados con la información sobre el orégano es la exageración de los resultados científicos. En internet es posible encontrar afirmaciones que aseguran que esta planta cura infecciones, elimina hongos, trata enfermedades respiratorias, adelgaza o incluso previene enfermedades graves.
Muchas de estas afirmaciones parten de una realidad mal interpretada: algunos compuestos del orégano han mostrado actividad biológica en estudios experimentales.
El error consiste en convertir un resultado de laboratorio en una recomendación médica para personas. Antes de afirmar que una sustancia trata una enfermedad son necesarios estudios adecuados que analicen su eficacia, seguridad, dosis y posibles efectos adversos.
Más cantidad no significa más beneficios
Otro error frecuente consiste en pensar que, si una planta contiene compuestos interesantes, consumir grandes cantidades proporcionará mejores resultados.
La relación entre una sustancia y sus efectos no funciona siempre de esta manera. Una concentración elevada puede aumentar el riesgo de irritación o efectos adversos, especialmente cuando se utilizan extractos y aceites esenciales.
En la cocina no es necesario consumir cantidades excesivas de orégano. Su función principal es aportar aroma y sabor a los alimentos.
El aceite esencial no es una versión “más potente” para uso libre
Algunas personas interpretan la concentración del aceite esencial como una ventaja que permite obtener rápidamente todos los supuestos beneficios de la planta.
En realidad, precisamente su concentración obliga a utilizarlo con mayor prudencia. Las hojas de orégano utilizadas para condimentar una salsa y un aceite esencial concentrado son productos muy diferentes.
Natural no significa libre de riesgos
Las plantas contienen sustancias químicas naturales. Algunas pueden tener efectos biológicos importantes y otras pueden provocar reacciones adversas en determinadas personas.
Por ello, la palabra “natural” no debería utilizarse como sinónimo de “completamente seguro”. La cantidad, la concentración y la forma de utilización son factores importantes.
Consejos para incorporar orégano a la alimentación
La forma más sencilla de aprovechar el orégano es utilizarlo como parte habitual de la cocina. No es necesario preparar tratamientos especiales ni consumir suplementos para disfrutar de su aroma.
- Espolvorea orégano seco sobre pizzas caseras.
- Añádelo a una salsa de tomate durante la cocción.
- Utilízalo para condimentar pollo o carne a la plancha.
- Combínalo con aceite de oliva en una vinagreta.
- Añádelo a calabacín, berenjena, tomate y otras verduras asadas.
- Incorpóralo a tortillas y huevos revueltos.
- Utilízalo en platos de lentejas, garbanzos y otras legumbres.
- Combínalo con romero, tomillo o albahaca.
- Añádelo a marinados para carnes y verduras.
- Espolvoréalo sobre patatas preparadas al horno.
Una ventaja práctica de las hierbas aromáticas es la posibilidad de experimentar con diferentes combinaciones. Una receta sencilla puede cambiar considerablemente al modificar las especias utilizadas.
El orégano combina especialmente bien con ingredientes habituales de la cocina mediterránea. Tomate, aceite de oliva, ajo y orégano forman una mezcla aromática que puede utilizarse en numerosas preparaciones.
¿Merece la pena consumir orégano habitualmente?
Sí, siempre que se entienda cuál es su verdadera función dentro de la alimentación. El orégano es una hierba aromática versátil que aporta sabor y diferentes compuestos vegetales.
No es necesario atribuirle propiedades milagrosas para reconocer su valor. Permite preparar alimentos sabrosos, combina con productos vegetales y puede ayudar a depender menos de grandes cantidades de sal para condimentar determinadas recetas.
Su contenido en carvacrol, timol y otros compuestos explica el interés científico que continúa generando. Sin embargo, todavía es necesario diferenciar entre los estudios experimentales realizados con extractos concentrados y los efectos del consumo culinario habitual.
Dentro de una dieta equilibrada, el orégano puede formar parte de una amplia variedad de hierbas y especias. La variedad alimentaria continúa siendo más importante que buscar un único ingrediente capaz de resolver diferentes problemas de salud.
Preguntas frecuentes sobre el orégano
¿Es mejor utilizar orégano fresco o seco?
Depende de la receta. El orégano fresco tiene un sabor más herbal y puede utilizarse en ensaladas y platos fríos. El orégano seco suele tener un aroma más intenso y resulta adecuado para pizzas, salsas, guisos y preparaciones con cocciones prolongadas.
¿Se puede consumir orégano todos los días?
Sí. Utilizado como condimento en cantidades culinarias normales, el orégano puede formar parte de la alimentación diaria de la mayoría de las personas. Los preparados concentrados y aceites esenciales requieren precauciones diferentes.
¿El aceite esencial de orégano es igual que las hojas de orégano?
No. El aceite esencial es un producto concentrado y contiene cantidades mucho mayores de determinados compuestos aromáticos. Por ello no debe utilizarse de la misma manera que el orégano fresco o seco empleado en la cocina.
¿El orégano tiene propiedades antibacterianas?
Algunos compuestos del orégano, como el carvacrol y el timol, han mostrado actividad frente a determinados microorganismos en estudios de laboratorio. Esto no demuestra que consumir orégano pueda tratar una infección en personas ni permite sustituir los tratamientos médicos.
¿El orégano ayuda a adelgazar?
El orégano no quema grasa ni provoca por sí solo una pérdida significativa de peso. Puede utilizarse para aportar sabor a comidas saludables con muy pocas calorías, pero el control del peso depende del conjunto de la alimentación, la actividad física y otros factores.
¿Se puede tomar infusión de orégano?
La infusión de orégano es una bebida tradicional que puede prepararse con hojas secas y agua caliente. Puede consumirse por su sabor y como bebida caliente, pero no debe considerarse un tratamiento demostrado para infecciones u otras enfermedades.
¿El orégano pierde sus propiedades al cocinarlo?
Durante la cocción pueden perderse o modificarse algunos compuestos aromáticos volátiles. Aun así, el orégano continúa aportando sabor y diferentes componentes vegetales, por lo que sigue siendo una hierba adecuada para condimentar platos cocinados.
¿Puede el orégano sustituir un tratamiento médico?
No. Aunque determinados componentes del orégano son objeto de investigación, la planta, las infusiones y el aceite esencial no deben utilizarse para sustituir tratamientos prescritos por un profesional sanitario.
Conclusión
El orégano es mucho más que el condimento que se espolvorea sobre una pizza. Es una hierba aromática versátil, profundamente vinculada a la cocina mediterránea y rica en diferentes compuestos vegetales.
El carvacrol y el timol son dos de sus componentes más investigados. Han mostrado propiedades interesantes en estudios experimentales, especialmente relacionadas con la actividad antioxidante y el comportamiento frente a determinados microorganismos. Sin embargo, estos resultados no permiten afirmar que comer orégano cure infecciones o enfermedades.
Su verdadero valor cotidiano se encuentra principalmente en la cocina. El orégano permite dar intensidad a verduras, carnes, pescados, legumbres, salsas y otros platos sin añadir cantidades importantes de calorías. Además, utilizar hierbas aromáticas puede facilitar la preparación de recetas sabrosas con menos sal.
Las hojas frescas y secas pueden utilizarse habitualmente como condimento. En cambio, los aceites esenciales y los preparados concentrados requieren mayor precaución y no deben confundirse con el uso culinario de la planta.
Incorporar orégano a una alimentación variada es una forma sencilla de ampliar los sabores de la cocina y añadir diferentes compuestos vegetales a la dieta. No es un remedio milagroso, pero tampoco necesita serlo para ocupar un lugar valioso entre las hierbas aromáticas más utilizadas del mundo.


